Incendio en San Josecito (problema de la basura en San Cristóbal)

La situación del manejo de los residuos y desechos sólidos en el área metropolitana del Táchira, tiene problemas que se pueden llamar “históricos” ya que se han tratado los desechos y residuos de la misma manera desde la utilización de los terrenos de El Palmar para ser el vertedero de basura, hace ya más de 25 años. Se han utilizado los mismos métodos, técnicas, carreteras e incluso unidades de almacenamiento y transporte. Lo que si ha cambiado es la generación de desechos de los ciudadanos de los municipios que conforman la mancomunidad del área metropolitana del Táchira MAMDESTA, que actualmente envía aproximadamente 450 Ton de basura al vertedero.

El vertedero El Palmar, gracias a la labor de la mancomunidad y las alcaldías ha logrado controlar parte de las terrazas donde se acumulan los desechos, mejorar la vialidad y la iluminación de los tramos de vía que lleva hasta esas instalaciones, sin embargo durante más de dos décadas que se utilizó a El Palmar como un botadero a cielo abierto, se desarrollo la contaminación de la quebrada Quinimarí, hubo desplomes de terrazas de basura compactada y por supuesto la proliferación de vectores de enfermedades y gases contaminantes y combustibles.

Actualmente, en el vertedero El Palmar se sigue acumulando desechos de la forma más controlada posible de acuerdo a las limitaciones dadas por el manejo inadecuado en los años anteriores, al encontrarse entre el total de desechos, mucha materia orgánica, es posible que ocurran incendios como el que se ha venido desarrollando desde mediados de febrero de 2012, a causa de algún detonante tan sencillo como un fosforo o un cigarro. También existe presencia de material con potencial de reutilización o venta, lo cual es aprovechado por los recolectores de la asociación civil MACREMARE  quien hacen vida en el vertedero El Palmar junto con los operarios y personal de la mancomunidad. Así mismo en conveniente recordar que en los alrededores del vertedero y en distintos puntos de la vía que conduce hacia él, hay asentamientos de viviendas populares que no tienen una calidad de vida digna como ciudadano, y al presentarse algún inconveniente como falta de agua, electricidad, problemas de salud o falta de atención por alguna autoridad en general, las comunidades toman como medida de protesta, el cerrar la vía para manifestar y así se impide el ingreso de los camiones recolectores de desechos y residuos y se ve afectado el servicio en cualquier municipio de la mancomunidad.

Al entenderse que los problemas de El Palmar no obedecen únicamente a la imposibilidad de hacer de el un verdadero relleno sanitario, sino que también hay un componente sociopolítico íntimamente ligado a su ubicación geográfica, es que debe entonces plantearse una solución en beneficio de los mas afectados, que son todos los miembros de MAMDESTA

Obedeciendo la Ley de Gestión Integral de la Basura Gaceta Oficial Nº 6.017 Extraordinario del 30 de diciembre de 2010, el plan de adecuación de los vertederos a cielo abierto debía presentarse a más tardar el 30 de septiembre de 2011 ante el Ministerio del Poder Popular para el Ambiente (El proyecto de adecuación para el vertedero El Palmar estaba realizado desde antes de finalizar 2010 y esta en poder de la mancomunidad). El Ministerio del Poder Popular para el Ambiente debería haber comenzado las obras para llevar a cabo la adecuación de El Palmar en el ejercicio fiscal siguiente, es decir, el año 2012 el año en curso.

Si bien la adecuación no es la solución definitiva para el manejo de desechos y residuos del municipio San Cristóbal y los demás que conforman la mancomunidad, es necesario para compensar los pasivos ambientales que existen actualmente en esa zona del municipio Torbes y evitar situaciones tan lamentables como el incendio “espontaneo” de las montañas de basura que afectan la operatividad del centro de recolección y más grave aun, la salud de los vecinos del lugar.

Un futuro vertedero semi controlado El Palmar, posterior a su adecuación, solo podrá ser útil por unos pocos años mientras se inaugura el verdadero relleno sanitario que necesita y merece la mancomunidad de la zona metropolitana del Táchira.

El nuevo relleno sanitario, cuya planificación y construcción no debe postergarse más, no puede repetir la historia de El Palmar, ha construirse de acuerdo a las normativas establecidas en la ley, y más aun, en consideración a las comunidades organizadas, consejos municipales y todos los actores que sean parte directa o indirecta del proyecto.  Este nuevo relleno sanitario requiere  entenderse como una obra de ingeniería que viene a dar respuestas satisfactorias al problema de disposición de desechos y residuos y no a generar más problemas aún.

En el relleno sanitario se deben disponer canalizaciones y tuberías para manejar los lixiviados, llevarlos a una planta de tratamiento y desde ahí, incorporarlos al cuerpo de agua más cercano sin causar ningún tipo de contaminación como la que sufre actualmente la quebrada Quinimarí. Del mismo modo tiene que contar con un sistema de manejo de gases que permita hacer una quema controlada de los compuestos combustibles que incluso puede convertirse en energía eléctrica que puede servir para aumentar la oferta de CORPOELECT que actualmente resulta insuficiente. Vale aclarar que al tratarse de un lugar donde se confinan los desechos, sin estar a cielo abierto, la proliferación de vectores de enfermedades, como roedores, aves de rapiña e insectos se verá disminuida a un mínimo.

Pero una obra así, requiere fundamentalmente voluntad política, que se traduce en acuerdos para seleccionar un terreno, tramitar la permisologia, la disponibilidad de recursos para su ejecución y puesta en marcha, como bases primarias, pero no definitivas de la solución.

En el año 2002 se realizó una evaluación entre terrenos ubicados en Vega de Aza en el municipio Torbes, Arenales en el municipio Lobatera y La Voladora en el municipio Córdoba, resultando éste último el más conveniente por diferentes razones de carácter técnico. Actualmente no existe una decisión firma de cual va a ser el terreno para construir el relleno sanitario y presentársela como opción al Ministerio del Poder Popular para el Ambiente.

Posterior a las decisiones de tipo político-administrativo, que son las bases primerias, es responsabilidad de las autoridades, presentar un plan de almacenamiento, recolección y transporte adecuado, dirigido a maximizar la reutilización, el reciclaje, el aprovechamiento de energía a partir de la materia orgánica, y a disminuir la cantidad confinada en el relleno sanitario a un mínimo, que debe estar muy por debajo de las casi 450 Ton/día que se almacenan actualmente en El Palmar. Todo esto involucra y compromete a todos los ciudadanos, empresas, consejos comunales, escuelas, liceos, universidades y por eso la conciencia y educación ambiental de todos los tachirenses, es el factor clave para que se pueda pasar la etapa de los incendios en lo que se conoce como San Josecito y avanzar el camino al futuro teniendo un relleno sanitario con una vida útil definida y que al cumplirla, se convertirá en un parque y zona de recreación para sus vecinos, aumentando la calidad de vida de los mismo, al contrario de disminuirla.